La modernidad que se está oxidando
Es indignante ver las imágenes que comenzaron a circular en redes de aquellos "mini Va y Ven" que fueron presentados como una nueva etapa para el transporte público en Yucatán. Hoy aparecen abandonados, llenos de polvo, deteriorándose en resguardo y convertidos en un símbolo más de promesas detenidas. Estas unidades comenzaron a mostrarse entre finales de 2023 e inicios de 2024 como parte de las rutas nocturnas y como una alternativa para sustituir las viejas combis. Pero con la llegada del llamado Renacimiento Maya, el sistema que representaba un avance para miles de yucatecos parece haberse convertido en un objetivo político que intentan borrar poco a poco.
La excusa ha sido la misma desde hace meses: las supuestas deudas heredadas. Pero ya pasaron casi dos años y el gobierno sigue sin demostrar capacidad para sacar adelante un sistema que, con todo y sus fallas, sí representó una mejora real para quienes usan transporte público todos los días. Porque es muy fácil criticar desde el escritorio, pero otra cosa es subirse todos los días a unidades viejas, sin aire acondicionado y en malas condiciones, bajo temperaturas que en Yucatán son insoportables. El Va y Ven no era perfecto, pero sí acercó algo que durante años parecía imposible: transporte más digno, accesible y moderno.
Y ahí está lo más frustrante de todo. No solo desaparecieron las rutas nocturnas que ayudaban a cientos de trabajadores, también frenaron la llegada de estas unidades que podían mejorar la movilidad en muchas zonas. Tener estos mini Va y Ven no era un lujo ni un capricho político, era una oportunidad para seguir construyendo un transporte más humano e incluyente. Pero parece que para el Renacimiento Maya pesa más borrar lo que hizo otro gobierno que pensar en los miles de yucatecos que necesitan moverse todos los días. Porque esto no debería tratarse de colores ni de partidos. Se trata de calidad de vida, de oportunidades y de un servicio digno que hoy parece estar siendo abandonado.